
El cambio de vida fue radical. Además yo no tuve ningún problema en el post operatorio. Todo fue genial. Estoy muy agradecida con la experiencia que yo he tenido con la operación y el cirujano porque conozco a 4-5 personas que se han operado de lo mismo con otros cirujanos y han tenido muchos problemas. Yo, en cambio, a los 3 días de operarme ya estaba en casa y no tuve ni fiebre, ni tensión ni nada. Empecé a perder peso desde el primer día, unos 300-400 gramos diarios, que al mes eran unos 10 kilos. También es cierto que al principio estuve medio año alimentándome a base de líquidos y hoy en día la carne aún me cuesta tolerarla en cantidad porque mi estómago lo rechaza. Como perdía peso paulatinamente me iba encontrando mejor, la ropa me venía grande, también podía hacer ejercicio, ya no me ahogaba, ya no tenía la cara cargada por las mañanas como antes que parecía que me iba a explotar, tampoco se me hinchaban las manos, ni me dolían las piernas, ni tenía el escozor por el roce de la piel por la obesidad que tenía en las piernas y axilas. Anímicamente también estaba mucho mejor. Está claro que sí que tuve algún inconveniente propio de la operación pero como las mejoras fueron tan grandes, compensaban y superaban a los inconvenientes. Y mi familia me encontraba tan cambiada y tan bien que ya no me reconocían cuando me veían en las fotos de cuando estaba obesa, no me recordaban así, ni les gustaba, así que decidieron romper todas las fotos de aquella época. Ahora me puedo cambiar la ropa con mi hija, y estoy muy feliz y satisfecha de haberme operado.